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La historia desde el género
(publicado en el suplemento Cultura del diario Perfil el 9 de septiembre del 2007)
DELINCUENTE ARGENTINO
Autor: Ernesto Mallo
Género: Novela
Otros libros del autor: La aguja en el pajar.
Editorial: Planeta, $34.
“Este hombre sabe. Sabe de armas, sabe de pizzerías, sabe de mujeres, sabe de cadáveres, sabe de autos, sabe cómo funciona una comisaría, cómo funciona una máquina de hacer café y cómo funciona (o no) un asalto. Pero sobre todo, sabe contar”, sostiene Ana María Shua para referirse a Ernesto Mallo en una de las solapas de Delincuente argentino, su segunda novela. Y, luego de leerla, uno no puede sino coincidir con Shua.
Delincuente argentino es, en verdad, continuación de La aguja en el pajar. Mismo protagonista, e incluso idéntico antagonista. En cierto sentido, esta segunda obra intenta poner punto final al enfrentamiento entre el “Perro” Lascano –una rara avis: policía con códigos, hombre que empuña un arma pero que posee ética, y que no duda en jugarse por sus convicciones- y el mayor Giribaldi –ex jefe de grupos de tareas durante la dictadura, temible mano de obra desocupada desde la llegada de la democracia-.
Al igual que Juan Sasturain o Mariano Hamilton, Mallo revisita la historia por medio del género policial, utiliza sus códigos y herramientas para comprenderla y, en cierto sentido, reformularla. Y lo hace demostrando conocer los pormenores de lo que narra: las luchas intrapoliciales, los vericuetos en la justicia para abordar a represores, la vida en las cárceles, el precio que implica recuperar la libertad.
Mallo utiliza un esquema que exploró con éxito James Ellroy: los personajes –protagonistas, antagonistas, secundarios- avanzan por caminos aparentemente paralelos, para encontrar en determinado momento los puntos que los cruzan y desencadenan lo inevitable. Quizás, lo único que puede achacársele al libro es su extensión. Es demasiado corto para lo que se está contando y, dado el acertado detalle con el que narra Mallo, el final deja un sinsabor: uno quiere más. Lo cual prueba, por cierto, la eficacia de Delincuente argentino.
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Una poética de la sombra
(publicado originalmente en el suplemento Cultura del diario Perfil el 5 de agosto de 2007)
MEMORIAS IMPURAS
Autor: Liliana Bodoc
Género: Novela
Otros libros del autor: Los días del venado, Los días de la sombra, Los días del fuego.
Editorial: Planeta, $36.
Es probable que los dos autores más influyentes en el ámbito de la fantasía heroica sean J. R. R. Tolkien y Ursula Le Guin. Así como en la excelente Saga de los confines era posible detectar rastros de El señor de los anillos tanto por la elección de la trilogía como formato como así también por el enfrentamiento de distintas razas, en la última novela de Liliana Bodoc –que, por el subtítulo, Los padres, permite inferir continuación en al menos Los hijos- hay una influencia de la magia que trasluce la realidad política contemporánea, más propia de Le Guin.
La situación inicial de Memorias impuras es la siguiente: en un virreinato –más precisamente, en la ciudad de Álbora- sin ubicación temporal ni territorial, el virrey se muere. Su esposa se prepara para asumir el mando que heredará, y el consejero de ambos –proclive al estudio de los manejos de poder y de la magia- sabe que quien detentará el poder será él mismo. Al mismo tiempo, los rebeldes se aprestan a pasar a la acción, organizando un enfrentamiento armado contra las fuerzas instauradas –de hecho, varios líderes que habían debido exiliarse están regresando para comenzar sus acciones-. Del virrey Crispino se sabe que tuvo un discurso dual: por un lado consiguió notorias mejorías para sus súbditos más humildes, pero por el otro no dudó en pactar con los grupos más poderosos –hacendados, prestamistas, etc.- argumentando que lo que les daba a los súbditos eran sólo migajas con las cuales mantenerlos en la sumisión.
Cualquier parecido entre esta situación y la Argentina en el momento de la muerte de Perón, no parece una simple coincidencia. Y es esta elección por el paralelismo histórico la mayor fortaleza y, al mismo tiempo, la mayor debilidad de Memorias impuras.
Así como en las primeras páginas resulta interesante detectar la relación fantasía-realidad, una vez que la misma se ha dilucidado la trama comienza a perder efectividad. Es cierto, sin embargo, que la potencia narrativa de Bodoc, una de las más auspiciosas nuevas voces que dio la literatura argentina en los últimos años, logra rescatar del naufragio dicha trama a fuerza de un lirismo infrecuente.
Pero, claro, eso sucede sólo de a ratos, cuando la autora ignora la historia para reinventarla, dotándola de vuelo poético. Y es allí donde obtiene sus mayores logros, que habrá que ver si profundiza en la supuesta continuación de esta novela.
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El escritor y sus preguntas
(publicado en el suplemento Cultura del diario Perfil)
LA HISTORIA DE LISEY
Autor: Stephen King
Género: Novela
Otros libros del autor: It, Misery, Carrie, La hora del vampiro, El resplandor.
Editorial: Plaza & Janes, $46.
Harold Bloom, probablemente sin desearlo, en el 2003 le hizo uno de los mayores favores a la carrera literaria de Stephen King cuando, a raíz de que el escritor acababa de ganar el National Book Award, sentenció –entre otras cosas- que darle ese premio a un escritor especializado en el terror era el terror de la literatura. A partir de entonces, las aguas se dividieron. Si hasta allí King era reconocido por su abrumadora cantidad de lectores, la diatriba de Bloom generó que la mayoría de críticos y reseñistas tomaran una postura clara en relación al autor –en la mayoría de los casos, rescatándolo-. Se sabe: cuando habla la soberbia desde el encierro de un claustro académico quien suele contestarle es el peso de la empiria.
Es probable, también, que la adjudicación del premio a King y la diatriba de Bloom haya tenido impacto en el propio autor. No es difícil imaginar al escritor meditando acerca de la totalidad de su obra, de la inclusión genérica de sus libros en un género menor como es el terror, y cómo plantearse hacer una obra –por así decirlo- seria. El resultado de esa voluntad de autolegitimación sería La historia de Lisey, su última novela.
Scott Landon –escritor reconocido, vendido y que incluso ha recibido prestigiosos premios- ha muerto hace dos años. Su mujer, Lisey, aún está de duelo, aún sobrelleva el dolor de la pérdida. Scott, se descubre, poseía una doble vida: para el público era poco más que una máquina de escribir, mientras que en privado –y por en privado debe entenderse su relación con Lisey- era un hombre que escondía dolores profundos y, se intuye, demonios intensos. A partir de lo que se constituye casi como una excusa argumental –un catedrático desea obtener manuscritos de Scott y, al mismo tiempo, un demente considera a Lisey la Yoko Ono del escritor pues le habría coartado una carrera que hubiese podido ser mucho más brillante-, Lisey se ve obligada a volver sobre sus pasos y recordar lo que deseaba relagar al olvido y, también, adentrarse en aquello que Scott mantenía oculto aún para ella. El amor, la relación amorosa que tenían, descubre, eran sólo una parte de su marido.
Hay, en La historia de Lisey, tres preguntas que constituyen la columna vertebral de la novela.
¿Cuál es la diferencia entre lo público y lo privado? Cuando enfrentaba a sus lectores en presentaciones y actos de homenaje, Scott era un tipo muy simpático. Lisey misma se asombraba de la facilidad que tenía su marido para caerle bien a la gente, para interactuar con desconocidos, para recordar pequeños detalles que reconfortaban a sus interlocutores. El público, por así decirlo, veía en Scott un autor de peso, cuyas palabras tenían valor. Sin embargo, en privado, Scott era muy distinto. Y siempre decía que había encontrado en Lisey su contraparte ideal, la persona que lo comprendía pese a –o gracias a- que no sabía nada de literatura. En una parte de la novela, ella le dice a su marido que lo quiere mucha gente, que cuando hizo la lectura de su último libro el público lo aplaudió de pie. Scott le responde: eso no es amor, eso es curiosidad. El amor, de esta forma, es privado. Lo cual nos lleva a la segunda pregunta.
¿Qué es el amor? La respuesta de King es romántica por antonomasia: todo. La relación Lisey-Scott completa a ambos. Se comprenden, se quieren, se comparten. Scott encuentra en Lisey la persona con la cual puede permitirse no ser el personaje público, y Lisey encuentra en Scott la persona con la cual reconstituirse a sí misma luego de una vida familiar traumática. Y, en esa relación, no entra lo público. De hecho, por lo que se lee en la novela, no entra nada porque no es necesario que entre algo más y, fundamentalmente, porque es necesario que no entre nada. Y, sin embargo, en esa aparente completitud hay huecos, espacios en los que Lisey no consigue ingresar. Lo cual nos lleva a la tercera pregunta.
¿Qué es la locura? King intentó responder este interrogante en más de una oportunidad. Es probable que su aproximación más interesante sea El resplandor –quizás la única novela de King que originó una buena película-, donde Jack Torrance enloquecía rodeado de fantasmas pero, fundamentalmente, en su vano intento por escribir una novela. El abordaje de un escritor a la ficción es, para King, una caminata por un precipicio que tiene a la locura por abismo. El sólo hecho de crear es, desde esa óptica, loco. Y, en muchos casos, también lo sería el identificar obra con autor.
Así como en su veta central –el terror- Stephen King supo interpretar con maestría los miedos de la clase media americana, en su última y brillante novela se mete en terrenos más íntimos, más comunes si se quiere, pero también mucho más inquietantes.
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Violencia fragmentada
(publicado originalmente en el suplemento Cultura del diario Perfil el 10 de junio de 2007)
MUERTOS DE AMOR
Autora: Jorge Lanata
Género: Novela
Otros libros del autor: Polaroids, Historia de Teller.
Editorial: Clarín/Alfaguara, $29.
Una de las consecuencias que ha tenido el kirchnerismo es la revisión del pasado luego de una etapa en la que el ayer se borró del plano de las discusiones. Para ser más específicos: los movimientos protorrevolucionarios y el terrorismo de Estado vuelven a ser visitados, incluso por nuevas generaciones y el regreso a posar los ojos sobre un mismo objeto genera nuevas miradas, nuevas interpretaciones.
Jorge Lanata, en Muertos de amor, decide incorporarse al debate. Pero, contra lo que se podría esperar de un periodista, no lo hace desde la crónica sino que opta por la ficción. Si bien se ha documentado con profusión acerca del tema que aborda, escribe una novela. Es decir: una novela sobre un período confuso, que es revisitado en la actualidad con la diferencia de mirada que otorga el paso del tiempo. Si en Polaroids había elegido un estilo casi minimalista, minucioso en sus pequeños detalles, para sus relatos relacionados con la realidad, en Muertos de amor el autor opta por presentarle al lector piezas sueltas de un rompecabezas.
Probablemente sea esa elección uno de los mayores aciertos de Lanata cuando decide narrar la historia de Jorge Ricardo Masetti y los suyos en su intento por reproducir la guerrilla rural del Che. La fragmentación del relato, la superposición de estilos, inducen al lector a reconstruir lo que el autor mismo, mientras escribe, trata de reconstruir: sueños, deseos, mezquindades, delirios envueltos en la tentativa de crear un movimiento revolucionario en la Argentina.
Lo que se le puede objetar al libro es el epílogo, pues va contra toda la acertada lógica expositiva anterior. Allí, Lanata da cuenta de los hechos que ya habían sido relatados y/o sugeridos, concretiza lo que hasta entonces era sospecha y le quita forzadamente el velo a preguntas que aún hoy carecen de respuesta.
Add comment 12/06/2007
Reseña Hensher
(publicado en el suplemento Cultura del diario Perfil el 22 de abril del 2007)
INDICIOS DE HIPO
Autora: Philip Hensher
Género: Novela
Otros libros del autor: El imperio de las zarzas.
Editorial: Edhasa, $49.
Un hombre que se dedica a elaborar índices temáticos para cualquier clase de libros (de hecho, está considerado el mejor en su profesión), para quien sus tareas cotidianas consisten en asignarle lógica y orden a lo que hacen los demás, es abandonado por su esposa. Y, a partir de entonces, padece de hipo, es decir de algo que está más allá de su control, que carece de lógica e incluso de ritmo, como si se tratase de un recordatorio de que hay elementos que están más allá de su intento por tener ordenado el mundo.
El tono de Hensher es humorístico, y utiliza como conflicto central uno de los ribetes clásicos del género: el hombre que es superado por sus circunstancias y observa todo lo que lo rodea con una mezcla de resignación y acidez. John Carrington utiliza sin éxito todas las metodologías posibles para cortar el hipo, desde aguantar la respiración hasta beber agua, fumar un cigarrillo, etc. Sin embargo, lo que en un principio resulta prometedor, que arranca tanto sonrisas como incluso carcajadas, con el correr de las páginas se desmorona. Los personajes secundarios, que al inicio son interesantes, luego son reiterativos: el turista que confunde la casa del protagonista con un hotel, o la fotógrafa que se entromete en la vida del protagonista.
Para peor, Hensher explica al personaje. Este ser frío, del que las mujeres se enamoran, es presentado en determinado punto de la novela como alguien que soporta el trauma que generó en él –y en su familia- el hecho de que su hermana haya sido asesinada cuando John aún era un niño. El hecho resulta tan traumático que Hensher no consigue dotarlo de humor, quizás porque hay temas a los que es casi imposible quitarles el velo de tragedia, quizás porque en determinado momento de la escritura el autor ya se había quedado sin ideas.
Add comment 31/05/2007


