Posts filed under 'Personales'

Recompensas del periodismo

2 comments 07/11/2007

Voto cantado, una anécdota y un comentario

Voto cantado:

A presidente (creo que porque sabía que no entraba).


A senador y diputado.

Parecido al voto de Terra, pero por un camino inverso, supongo.

Una anécdota:

Para evitar cualquier sorpresa como llegar y que me digan que quedo como presidente de mesa, fui tipo once y media. Acababa de desayunar en un bar leyendo el diario, como todos los domingos, y llevaba el Perfil bajo el brazo. En la cola, me puse a leer. Cuando llego a la altura de la mesa en cuestión, un pelotudo de alrededor de cuarenta años -peladito, chomba lacoste, zapatitos náuticos- que supongo era presidente o vice de la mesa me dice que no puedo leer el diario por veda electoral. A esa altura estaba leyendo el editorial de Edi Zunino, que tenía una foto de Kirchner. Le digo al salame en cuestión:
-Escuchame, flaco, llevo acá cincuenta minutos. Compré el diario hoy en el kiosco, por lo que supongo que no es ilegal. Por un lado, Kirchner no es candidato por lo que no sé de qué carajo de veda me hablás. Por el otro, entiendo que te cagaron el domingo clavándote acá, pero yo no tengo nada que ver.
Por entonces se acercaba un gendarme presuroso por poder hacer algo que no tuviese que ver con trasladar viejitas y/o lisiados por las escaleras. Al final voté. Me puse a leer el reportaje a Pamela David que, hasta donde sé, no era candidata.

Un comentario:

Esta año hubo, en Capital, hasta ahora, tres elecciones. En la de hoy el porteño iba desganado, no sólo por el desgaste de las dos anteriores sino porque la triunfadora nacional acá sacó menos votos que su marido en el 2003.
Estas elecciones tuvieron, creo, un dato alarmante. El hecho de que las autoridades de mesa, en casi un 90%, ni siquiera aceptaran recibir los telegramas de citación, marca algunas cosas. La fundamental, creo, es que ese dato no se había registrado ni siquiera en las elecciones del 2003, luego del incendio y mientras aún había ecos del “que se vayan todos”. Lo cierto, creo, es que no se fueron todos. No se fue nadie. Se aceitó el aparato para que continúe funcionando, fundamentalmente a partir de giros monetarios desde la Rosada a los distintos feudos del interior -que explican la victoria rotunda-. Y la población lo sabe. En vez de ponerse a golpear cacerolas o marchar a la Plaza, directamente se desentendió del asunto. El acto electoral, basamento del supuesto sistema democrático, tuvo datos contrastables de pérdida de legitimidad. En otras palabras: la gente comenzó a dejar en claro que esto le chupaba un huevo.
La Capital Federal, a su modo, ya había dado señales de eso cuando se inclinó por Macri hace unos meses -votar a Macri es decir “me chupa un huevo”-, y hoy dio otra señal.
En una elección donde el elenco de candidatos fue de pobre para abajo -por méritos o deméritos de los candidatos en sí o por lo asombroso de las alianzas que hicieron para llegar a este punto-, la victoriosa no obtuvo ni por asomo los porcentajes de Menem en el ´95 -y es prematuro, pero creo que no alcanza los de De la Rúa en el ´99-. Una victoria, sí, sin segunda vuelta, que se explica más por lo diezmado e impresentable de la oposición que por las virtudes de la modelo ad honorem de Louis Vuitton.
Lo que intento decir es que, con mayor porcentaje que su marido, la imitadora de Evita en los atrios posee un poder más endeble que el de su antecesor. Mientras el pingüino imperial había conseguido armar con velocidad apabullante una legitimidad en la opinión pública, la doña descubrirá lo poco que significan los números de hoy apenas se vean las condiciones materiales de la incendiaria herencia que le deja el hombre que alguna vez le dijo que la amaba.

3 comments 28/10/2007

El proyecto Roberto Carlos

En el muy buen número de “No retornable” no sólo incluyen cuentos de Samy Schweblin, Félix Bruzzone, Andrés Neuman e Ignacio Molina, sino que el dossier está dedicado a la disquisición “Literatura-Mercado”. En mi proyecto de sumar algún día un millón de enemigos, hice este aporte.

1 comment 23/10/2007

Respuesta lo más breve posible al post larguísimo

Estimado Diego Vecino,

antes que nada, disculpá que no te haya respondido antes, pero tuve unos días fatales.
para que no se extienda tanto el asunto, iré por puntos.
-no creo que La contrarreforma sea cínica, sí que en determinados posts (en especial los primeros) carece de seriedad.
-¿prestigio yo? nah.
-oposición de proyectos. Me parece buenísimo que armes/armen otro proyecto. Ahora, me pregunto: ¿hace falta debatir al respecto? ¿El proyecto es el debate? De nuevo: hagan, y los aplaudo.
-no creo que las “condiciones materiales de producción” sean explicación suficiente, por cierto. Sí que son un elemento que permite hablar de particularidades de una generación.
-no debatí con la López Rodríguez en ningún momento. Lo que sí, planteé que me parecía una pavada que se quiera imponer qué y cómo se debe escribir.
-cito. “El campo literario es un entramado de posiciones objetivas y de relaciones entre esas posiciones (relaciones de poder, no?); y en la medida en que uno ocupa alguno de esos lugares tiene que estar en constante diálogo; defendiéndolas o intentando destruírlas, interviniendo constantemente, etcétera”. Primero, sí, leí a Bourdieu y coincido bastante con lo que planteaba. Luego, por extraño que te parezca, no es mi intención destruír nada. De hecho, creo que el panorama literario local es tan reducido que ponerse a destruír no sólo sería contraproducente sino imposible.
-Cito. “Aca voy a pecar de peronista- son las reglas del juego, macho”. No soy peronista, y creo que no hay peronistas vivos. Por suerte.
-Me parece que confundís algo: si acusás a un “apologeta de la NNA” (sic), no necesariamente lo hacés con tal o cual autor. El grupo se presenta como tal pero es contradictorio por dentro. Si encima se pretende una coherencia con los “apologetas”, estamos cagados. Digo: la cosa se estanca.
-mi impresión es que estás muy entusiasmado con los debates. La verdad, yo estoy más entusiasmado con escribir y/o editar.
te mando un abrazo,

Diego

4 comments 08/10/2007

Post larguísimo (lo siento, en serio)

Diego Vecino
26 de septiembre de 2007 12:17
Para: Diego Grillo Trubba
Estimadísimo tocayo, Diego Grillo Trubba;

Bueno, me acerqué el cenicero y me prendí un pucho. Lo lamento sinceramente, porque sólo hago eso cuando tengo que contestar más o menos seriamente a textos hostiles. En principio, te quiero aclarar, mi mail inicial fue con ánimos -como vos mencionas- de “acercamiento civilizado”. Lamento, en ese sentido, que una cosa que fue con buenas intenciones iniciales haya sido tomada sospechosamente o como objeto de sutilezas bélicas. Tenés mi permiso, voy al final de tu misiva y ahora vuelvo, de publicar esta seguidilla de mails según te plazca y en donde lo desees. Como aclaré, era en principio un comentario en tu blog que luego se me alargó por lo que no tenía intenciones de ser privado. Me parecería justo, sin embargo, que aclares qué clase de gesto te hace suponer que podes hacer público correo de otras personas unilateralmente a la par que pedis condiciones a las entrevistas. Y por estas sospechas mías te voy a pedir perdón, pero imagino que están motivadas en tu desconfianza inicial, que no puede menos que promover la mía (pienso: “si va a publicar mi mail, será para hacerme quedar mal”. Así se destierran los gestos de honestidad de los intercambios críticos).
Otra aclaración: la entrevista estuvo antecedida de un “pienso en voz alta”. No es un proyecto en concreto, tampoco se si es realmente significativo hacerlo. Simplemente fue una idea surgida al calor de esa breve escritura. En el mismo sentido, creo que “contactarte civilizadamente” me permite a mi abrir el espectro de mis opiniones y consideraciones. Por lo general uno reconoce la compleja trama de contradicciones que surcan los proyectos culturales cuando efectivamente charla un poco con quienes los impulsan. Vuelvo a lamentar, entonces, tu respuesta monolítica; aunque sin lugar a dudas está fundada en lo que pensas la calidad detestable de tu interlocutor y no te puedo acusar por eso. Espero, sin embargo, que reconsideres como legítimas mis buenas intenciones. No se exactamente en qué medida alguien con un proyecto como La Contrarreforma (mínimo, contradictorio, con más pretensiones de las que debe, aunque con la convicción de que está diciendo efectivamente algo) puede mantener como estrategia de inserción ese tipo de conductas cínicas que me atribuís o, mejor dicho, que desconfías que podría llegar a tener. La corrección estratégico-política me impide comportarme como un puntero de la anti-NNA.
A la par de esto, tu condición de sociólogo; de amigo de Vanoli -ayudante en la cátedra de Lucas Rubinich, uno de los tipos a los que más estima intelectual tengo a fuerza de concurrir a sus clases-, supongo que te otorga una cierta visión, unas determinadas “categorías interpretativas” que te permiten poner en otros terminos (más interesantes, a mi criterio) los debates que surcan el campo literario hoy por hoy, que son muchos. Lo que se dice; currículum atendible o potencial simbólico (prestigio, bah). Por eso también me resulta extraño que me tomes por alguien que, de haber concurrido al Seminario, hubiese intentado acaparar la atención petarderamente. No son mis intenciones, reitero, hacerte quedar públicamente mal sino oponer a tu proyecto político-cultural, otro, que por diversos motivos considero más interesante, pertinente, coherente, o lo que sea. Y oponerlo, a la vez, no cagándote a trompadas ni acusándote de cosas como si fuese una asamblea del PCR; sino debatiendo dentro de ciertos espacios de institucionalidad y ciertos canales legítimos de interlocución. ¿Se entiende?.
Y a esto me refiero cuando digo que no te tomes nuestras críticas (o las mías en particular) a título personal. No es mi intención (la nuestra) ejercer juicios sobre tu calidad ética o tus cualidades individuales; sino apenas hacer crítica (poner-en-crisis) de tus estrategias objetivas de intervención en un campo determinado (objetivo) de saberes y poderes. Digo; “Grillo Trubba es un pelotudo” no es algo que vayas a leer en algún artículo mio. Más bien “Grillo Trubba es la quintaescencia de los lugares comunes de la Nueva Narrativa Argentina”. No tanto en la medida de desprestigiar tu escritura, sino de marcar determinadas pautas estilísticas que, creo, operan en buena parte de esa “Joven Guardia”, y que exceden significativamente las meras “condiciones materiales de producción”.
Y respecto a esto dos cosas: 1) si promuevo ese tipo de crítica (o pretendo promoverla) es, en primer lugar, porque creo que las “condiciones materiales de producción” no son suficientes para explicar esto de la Nueva Narrativa Argentina, como definitivamente no son suficientes para explicar ningún fenómeno social, cultural, ideológico (y esto debes saberlo, porque estudiaste sociología). Al contrario, yo veo ciertas regularidades, tonalidades, constantes estilísticas y de objetos estéticos e intento preguntar “¿por qué?”. Bastante inocente lo mio, no? Pero también saber esto permite entender, en principio, que haya algunos cuentos que sí me gustaron bastante (el de Vanoli, el de Pensotti, el de Oyola) y otros a los que les reconozca una “voz propia” a pesar de no haberme gustado ni un poco (el de Mariasch, el de Daniell, el de Cucurto). A la par, las “condiciones materiales de producción” no bastan para explicar esto, este intercambio: tu posición y mi posición (y digo esto: estoy bastante cerca de muchos escritores de la antología en términos de edad, por lo cual supongo que tus condiciones de producción son análogas a las mias). 2) Asi también se entiende que yo, por ejemplo, te diga en un momento que estoy de acuerdo con que defiendas tus posiciones y tus intereses ante discursos como el de López Rodríguez. Amén de que ambas posiciones me resulten insuficientes (y más que insuficientes, en algunos momentos), creo que es justamente ese tipo de divergencias las que permiten la intervención, la discusión y la pugna y, a la par, abren los resquicios de acción dentro de un campo que, no es cosa nueva, podría estar dominado por un discurso hegemónico único y no dar lugar a debates que no esten contemplados dentro de sus fronteras, digamos, “exegéticas” o “críticas”. Como el diagnóstico que yo hago del campo literario actual (equivocado o no) es en el sentido completamente contrario a ese panorama posible, creo que hay que superar las “condiciones materiales de producción” y abrir el juego en múltiples sentidos. Incluso, considerar los significados que jesuitas guerrilleros (definición de Terranova) piden de la producción de la NNA, tanto como los que propone el trotskismo mala onda más automático.
En estos dos sentidos se entiende mi mail inicial y se entiende también este. Y en la medida en que todo esto va a ir publicado en tu blog; me resultaba necesario aclararlo, sin ánimos de ofensa -de nuevo, soy tan bueno como el payaso It-. Y si seguiste hasta acá este mail (con notable esfuerzo, supongo, porque no soy el mejor explicandome) entenderás por qué es inocente pretender que “se nos deje en paz” o que “cada uno haga la suya”. El campo literario es un entramado de posiciones objetivas y de relaciones entre esas posiciones (relaciones de poder, no?); y en la medida en que uno ocupa alguno de esos lugares tiene que estar en constante diálogo; defendiéndolas o intentando destruírlas, interviniendo constantemente, etcétera (me refiero, por supuesto, a Grillo Trubba y no a La Contrarreforma, porque nosotros no estamos en rigor ahi metidos sino marginalmente y poniendo en juego nuestras mínimas estrategias de inserción, no?). Y entiendo que personalmente estés con las bolas hinchadas pero, bueno -aca voy a pecar de peronista- son las reglas del juego, macho. Sino sos Juanele y te vas a vivir al tigre. Pero entiendo que un recibido sociólogo (o un recibido tanguero) sabrá entender “que nada es amor”; y si hemos seguido con atención a Rubinich; que uno “no hace lo que quiere sino lo puede”. ¿No?. Por eso tampoco puedo aceptar del todo eso de que “cada uno haciendo literatura según sus placeres y/o búsquedas”. En definitiva, uno se pelea en solitario con un texto pero -como vos decis- en determinadas “condiciones materiales de producción”. Las obras de arte, digamos, están hiper surcadas por muchísima variables que de tan complejas ya son oscuras. Pero en alguna medida estas intervenciones, estas peleas y estos mails son un intento medio pragmático de “aprehensión” de esas cadenas causales.
Por eso, espero que se desprenda correctamente de todo esto, yo no te quiero imponer nada. O bueno, no personalmente. Por supuesto, no que a raíz de un mail mio tengas la revelación metafísica y a partir de ahi te vayas a militar a una villa y a producir literatura piquetera (tampoco ese es mi proyecto, eh). Eso sería, también, bastante inocente de mi parte. Al contrario; busco debatir, confrontar e intervenir.
Y, finalmente y sólo a modo de aclaración, las observaciones sobre “escritores buenos” y “escritores malos” no son mías, sino de la Drucaroff en el Suplemento Perfil dedicado a la Nueva Narrativa Argentina (quizás yo me expresé mal inicialmente). Justamente, con el mismo sentido que vos haces las críticas, yo busqué manifestar en que precariedad teórica se encuentran los “apologetas” de la Joven Guardia, que reducen a esos terminos las intervenciones en su favor. Y de qué manera es necesario promover en estos espacios una densidad crítica mayor en la medida de oponer buenas resistencias a proyectos contrarios. De nuevo; yo mencioné que entre López Rodríguez y Tomas daba la sensación de que la “licenciada trotskista” le ganaba la partida sin siquiera espetar alguna afirmación respetable (sin embargo, sí bastante atendibles algunas de ellas). Esto es un problema -en principio- de Tomas, y que el debate se re-abra para mi es bastante saludable. Digo, que el debate se reabra y que vos y todos intervengan un poco más concientemente en él (y que no le dejen el trabajo de “fuerza de choque” al Rufián Melancólico porque se van todos al tacho). Eso es lo saludable y lo que, reitero, celebro. Y por lo que -a la par- te contacté en primer lugar.
Sobre las cosas que quisiste hacer con tu cuento si querés discutimos. A mi no me parece que hayas trabajado con los lugares comunes estéticos de la comedia romántica, sino con los estilísticos de la Joven Guardia. A la par, me parece que no hubo tensión villa 31-Four Seasons, en la medida en que no hay un trabajo socio-político más “estrictamente hablando” de esos dos lugares, sino simplemente escenarios que soportaban la acción (sí, el protagonista dice, “esos putos del For Sisons”, pero no basta creo para hacer jugar una tensión ahi, o al menos una “tensión fundante”, con potencial desestabilizador, que es como tienen fuerza y valor de reflexión estética las “tensiones”, opinión personal). También le hacés decir al protagonista “que si le doy un beso en la primera cita…” y eso ya es un exceso de sitcom, porque un pibe de la 31 no dice “primer cita”. Dudo, en rigor, que tengas “citas” así entendidas jaja. No interpetes, de todas formas, estas breves líneas como una crítica “clasista” porque no es mi intención reducir la literatura a esos términos y supongo -de releer el párrafo- que se puede confundir así.
Saludos
K.
pd. ah, acabo de ver que ya publicaste los mails… bueno… podrías publicar este también, no? Sino yo me encargo. Saludos

1 comment 26/09/2007

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