Archive for Septiembre 2007
Post larguísimo (lo siento, en serio)
Diego Vecino
26 de septiembre de 2007 12:17
Para: Diego Grillo Trubba
Estimadísimo tocayo, Diego Grillo Trubba;
Bueno, me acerqué el cenicero y me prendí un pucho. Lo lamento sinceramente, porque sólo hago eso cuando tengo que contestar más o menos seriamente a textos hostiles. En principio, te quiero aclarar, mi mail inicial fue con ánimos -como vos mencionas- de “acercamiento civilizado”. Lamento, en ese sentido, que una cosa que fue con buenas intenciones iniciales haya sido tomada sospechosamente o como objeto de sutilezas bélicas. Tenés mi permiso, voy al final de tu misiva y ahora vuelvo, de publicar esta seguidilla de mails según te plazca y en donde lo desees. Como aclaré, era en principio un comentario en tu blog que luego se me alargó por lo que no tenía intenciones de ser privado. Me parecería justo, sin embargo, que aclares qué clase de gesto te hace suponer que podes hacer público correo de otras personas unilateralmente a la par que pedis condiciones a las entrevistas. Y por estas sospechas mías te voy a pedir perdón, pero imagino que están motivadas en tu desconfianza inicial, que no puede menos que promover la mía (pienso: “si va a publicar mi mail, será para hacerme quedar mal”. Así se destierran los gestos de honestidad de los intercambios críticos).
Otra aclaración: la entrevista estuvo antecedida de un “pienso en voz alta”. No es un proyecto en concreto, tampoco se si es realmente significativo hacerlo. Simplemente fue una idea surgida al calor de esa breve escritura. En el mismo sentido, creo que “contactarte civilizadamente” me permite a mi abrir el espectro de mis opiniones y consideraciones. Por lo general uno reconoce la compleja trama de contradicciones que surcan los proyectos culturales cuando efectivamente charla un poco con quienes los impulsan. Vuelvo a lamentar, entonces, tu respuesta monolítica; aunque sin lugar a dudas está fundada en lo que pensas la calidad detestable de tu interlocutor y no te puedo acusar por eso. Espero, sin embargo, que reconsideres como legítimas mis buenas intenciones. No se exactamente en qué medida alguien con un proyecto como La Contrarreforma (mínimo, contradictorio, con más pretensiones de las que debe, aunque con la convicción de que está diciendo efectivamente algo) puede mantener como estrategia de inserción ese tipo de conductas cínicas que me atribuís o, mejor dicho, que desconfías que podría llegar a tener. La corrección estratégico-política me impide comportarme como un puntero de la anti-NNA.
A la par de esto, tu condición de sociólogo; de amigo de Vanoli -ayudante en la cátedra de Lucas Rubinich, uno de los tipos a los que más estima intelectual tengo a fuerza de concurrir a sus clases-, supongo que te otorga una cierta visión, unas determinadas “categorías interpretativas” que te permiten poner en otros terminos (más interesantes, a mi criterio) los debates que surcan el campo literario hoy por hoy, que son muchos. Lo que se dice; currículum atendible o potencial simbólico (prestigio, bah). Por eso también me resulta extraño que me tomes por alguien que, de haber concurrido al Seminario, hubiese intentado acaparar la atención petarderamente. No son mis intenciones, reitero, hacerte quedar públicamente mal sino oponer a tu proyecto político-cultural, otro, que por diversos motivos considero más interesante, pertinente, coherente, o lo que sea. Y oponerlo, a la vez, no cagándote a trompadas ni acusándote de cosas como si fuese una asamblea del PCR; sino debatiendo dentro de ciertos espacios de institucionalidad y ciertos canales legítimos de interlocución. ¿Se entiende?.
Y a esto me refiero cuando digo que no te tomes nuestras críticas (o las mías en particular) a título personal. No es mi intención (la nuestra) ejercer juicios sobre tu calidad ética o tus cualidades individuales; sino apenas hacer crítica (poner-en-crisis) de tus estrategias objetivas de intervención en un campo determinado (objetivo) de saberes y poderes. Digo; “Grillo Trubba es un pelotudo” no es algo que vayas a leer en algún artículo mio. Más bien “Grillo Trubba es la quintaescencia de los lugares comunes de la Nueva Narrativa Argentina”. No tanto en la medida de desprestigiar tu escritura, sino de marcar determinadas pautas estilísticas que, creo, operan en buena parte de esa “Joven Guardia”, y que exceden significativamente las meras “condiciones materiales de producción”.
Y respecto a esto dos cosas: 1) si promuevo ese tipo de crítica (o pretendo promoverla) es, en primer lugar, porque creo que las “condiciones materiales de producción” no son suficientes para explicar esto de la Nueva Narrativa Argentina, como definitivamente no son suficientes para explicar ningún fenómeno social, cultural, ideológico (y esto debes saberlo, porque estudiaste sociología). Al contrario, yo veo ciertas regularidades, tonalidades, constantes estilísticas y de objetos estéticos e intento preguntar “¿por qué?”. Bastante inocente lo mio, no? Pero también saber esto permite entender, en principio, que haya algunos cuentos que sí me gustaron bastante (el de Vanoli, el de Pensotti, el de Oyola) y otros a los que les reconozca una “voz propia” a pesar de no haberme gustado ni un poco (el de Mariasch, el de Daniell, el de Cucurto). A la par, las “condiciones materiales de producción” no bastan para explicar esto, este intercambio: tu posición y mi posición (y digo esto: estoy bastante cerca de muchos escritores de la antología en términos de edad, por lo cual supongo que tus condiciones de producción son análogas a las mias). 2) Asi también se entiende que yo, por ejemplo, te diga en un momento que estoy de acuerdo con que defiendas tus posiciones y tus intereses ante discursos como el de López Rodríguez. Amén de que ambas posiciones me resulten insuficientes (y más que insuficientes, en algunos momentos), creo que es justamente ese tipo de divergencias las que permiten la intervención, la discusión y la pugna y, a la par, abren los resquicios de acción dentro de un campo que, no es cosa nueva, podría estar dominado por un discurso hegemónico único y no dar lugar a debates que no esten contemplados dentro de sus fronteras, digamos, “exegéticas” o “críticas”. Como el diagnóstico que yo hago del campo literario actual (equivocado o no) es en el sentido completamente contrario a ese panorama posible, creo que hay que superar las “condiciones materiales de producción” y abrir el juego en múltiples sentidos. Incluso, considerar los significados que jesuitas guerrilleros (definición de Terranova) piden de la producción de la NNA, tanto como los que propone el trotskismo mala onda más automático.
En estos dos sentidos se entiende mi mail inicial y se entiende también este. Y en la medida en que todo esto va a ir publicado en tu blog; me resultaba necesario aclararlo, sin ánimos de ofensa -de nuevo, soy tan bueno como el payaso It-. Y si seguiste hasta acá este mail (con notable esfuerzo, supongo, porque no soy el mejor explicandome) entenderás por qué es inocente pretender que “se nos deje en paz” o que “cada uno haga la suya”. El campo literario es un entramado de posiciones objetivas y de relaciones entre esas posiciones (relaciones de poder, no?); y en la medida en que uno ocupa alguno de esos lugares tiene que estar en constante diálogo; defendiéndolas o intentando destruírlas, interviniendo constantemente, etcétera (me refiero, por supuesto, a Grillo Trubba y no a La Contrarreforma, porque nosotros no estamos en rigor ahi metidos sino marginalmente y poniendo en juego nuestras mínimas estrategias de inserción, no?). Y entiendo que personalmente estés con las bolas hinchadas pero, bueno -aca voy a pecar de peronista- son las reglas del juego, macho. Sino sos Juanele y te vas a vivir al tigre. Pero entiendo que un recibido sociólogo (o un recibido tanguero) sabrá entender “que nada es amor”; y si hemos seguido con atención a Rubinich; que uno “no hace lo que quiere sino lo puede”. ¿No?. Por eso tampoco puedo aceptar del todo eso de que “cada uno haciendo literatura según sus placeres y/o búsquedas”. En definitiva, uno se pelea en solitario con un texto pero -como vos decis- en determinadas “condiciones materiales de producción”. Las obras de arte, digamos, están hiper surcadas por muchísima variables que de tan complejas ya son oscuras. Pero en alguna medida estas intervenciones, estas peleas y estos mails son un intento medio pragmático de “aprehensión” de esas cadenas causales.
Por eso, espero que se desprenda correctamente de todo esto, yo no te quiero imponer nada. O bueno, no personalmente. Por supuesto, no que a raíz de un mail mio tengas la revelación metafísica y a partir de ahi te vayas a militar a una villa y a producir literatura piquetera (tampoco ese es mi proyecto, eh). Eso sería, también, bastante inocente de mi parte. Al contrario; busco debatir, confrontar e intervenir.
Y, finalmente y sólo a modo de aclaración, las observaciones sobre “escritores buenos” y “escritores malos” no son mías, sino de la Drucaroff en el Suplemento Perfil dedicado a la Nueva Narrativa Argentina (quizás yo me expresé mal inicialmente). Justamente, con el mismo sentido que vos haces las críticas, yo busqué manifestar en que precariedad teórica se encuentran los “apologetas” de la Joven Guardia, que reducen a esos terminos las intervenciones en su favor. Y de qué manera es necesario promover en estos espacios una densidad crítica mayor en la medida de oponer buenas resistencias a proyectos contrarios. De nuevo; yo mencioné que entre López Rodríguez y Tomas daba la sensación de que la “licenciada trotskista” le ganaba la partida sin siquiera espetar alguna afirmación respetable (sin embargo, sí bastante atendibles algunas de ellas). Esto es un problema -en principio- de Tomas, y que el debate se re-abra para mi es bastante saludable. Digo, que el debate se reabra y que vos y todos intervengan un poco más concientemente en él (y que no le dejen el trabajo de “fuerza de choque” al Rufián Melancólico porque se van todos al tacho). Eso es lo saludable y lo que, reitero, celebro. Y por lo que -a la par- te contacté en primer lugar.
Sobre las cosas que quisiste hacer con tu cuento si querés discutimos. A mi no me parece que hayas trabajado con los lugares comunes estéticos de la comedia romántica, sino con los estilísticos de la Joven Guardia. A la par, me parece que no hubo tensión villa 31-Four Seasons, en la medida en que no hay un trabajo socio-político más “estrictamente hablando” de esos dos lugares, sino simplemente escenarios que soportaban la acción (sí, el protagonista dice, “esos putos del For Sisons”, pero no basta creo para hacer jugar una tensión ahi, o al menos una “tensión fundante”, con potencial desestabilizador, que es como tienen fuerza y valor de reflexión estética las “tensiones”, opinión personal). También le hacés decir al protagonista “que si le doy un beso en la primera cita…” y eso ya es un exceso de sitcom, porque un pibe de la 31 no dice “primer cita”. Dudo, en rigor, que tengas “citas” así entendidas jaja. No interpetes, de todas formas, estas breves líneas como una crítica “clasista” porque no es mi intención reducir la literatura a esos términos y supongo -de releer el párrafo- que se puede confundir así.
Saludos
K.
pd. ah, acabo de ver que ya publicaste los mails… bueno… podrías publicar este también, no? Sino yo me encargo. Saludos
1 comment 26/09/2007
Post largo (lo siento)
Recibí el siguiente mail.
| Diego Vecino | 25 de septiembre de 2007 23:06 | |
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Para: “diegogrillotrubba@gmail.com”
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Respondí el siguiente mail:
| Diego Grillo Trubba | 26 de septiembre de 2007 0:02 | |
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Para: Diego Vecino
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2 comments 26/09/2007
Buenos Aires, escala 1
“Las comparaciones son banales pero inevitables: el tema de Bs As 1:1 la hace más atractiva que En celo, o al menos más libre: los barrios porteños admiten, en principio, muchas más variaciones que el sexo, que sólo permite las ya conocidas”.
“Como es de esperar, el resultado es relativo, con algunos cuentos muy logrados, otros simpáticos y algunos que son definitivamente un asco.”
La primera reseña de Buenos Aires escala 1:1, que infiere una lectura pormenorizada, proviene de la gente de Contrarreforma. Para leerla entera, acá.
De mi parte, muchísimas gracias por compararme con Linne y Tomas.
2 comments 25/09/2007
She´s back, baby
El año pasado la revista Veintitrés publicó un artículo de una académica que, en lo personal, desconocía, hasta entonces, hasta su nombre: Rosana López Rodríguez. En el mismo hacía referencia a que nadie lee a los nuevos autores, negaba que exista una nueva generación, etc, etc. La nota hizo que el usualmente componedor y tolerante Maxi Tomas le respondiese con vehemencia dos uppercut (perdón si lo escribí mal, el boxeo no es lo mío), siendo el fundamental la columna A la izquierda de la estupidez. El post, a su vez, generó un extensísimo debate -basta pispear la cantidad y longitud de los comments- que se diversificó por varios blogs.
Hoy descubrí que la licenciada López Rodríguez -por favor que se me permita esta irresistible y estúpida chicana: ¿izquierdista de doble apellido?- ha vuelto a las andadas. El Rufián Melancólico descubrió un nuevo escrito de esta licenciada que dice estudiar el fenómeno de la nueva generación y su falta de inserción en el público lector. No sólo eso, el Rufián linkea al artículo El malestar que no tiene nombre, y para leerlo hay que instalarse este modesto y gratuito programita.
Hay cuestiones que plantea López Rodríguez que me resultan paradójicas. No quiero entrar en debate, pero remarco las que creo contradicciones:
a) Se niega la existencia de la generación, pero se la estudia. Ergo, ¿qué corno estudia si no existe?
b) Se dice que la generación no es leída, y al mismo tiempo se rechaza la idea de que el escritor desee ser vendido (lo cual, salvo fotocopias y préstamos, es condición de lectura).
Más allá de esto, hay algo que vengo pensando desde hace varias semanas. El miércoles pasado Lucas Rubinich me invitó a una clase de su materia en la facu de ciencias sociales, y redescubrí con placer la mesura de las opiniones y la no imposición de las visiones.
En lo personal, no me parece mal que López Rodríguez desee que la literatura sea un elemento político que tienda a crear elementos que hagan a lo revolucionario, que sea de izquierda. Digo: no me parece mal, y me parecería muy pero muy bien que escriba ella de acuerdo a ese precepto. Lo que me resulta violento es que el hecho de que alguien escriba de otra forma, con otra búsqueda, se transforme en una acusación, en una especie de pecado, en algo que el autor tiene que justificar ante la mirada de un Otro con Autoridad, que por demás es furibundo.
Si algo me llama la atención de la crítica literaria, al provenir de otro campo, es la vehemencia de la crítica. Hay quien se enoja tanto con algo que no le gusta que pareciera sentir que lo que se escribió se escribió así para joderlo, para indignarlo. Y, entonces, surge la voz firme que indica “no es por ahí, es por allá”. Esto último, que podría ser un consejo benevolente de padres o abuelos, se transforma en un imperativo categórico de tono autoritario. En algunos casos se toman el trabajo de analizar -lo cual, desde mi punto de vista, está muy bien-, para luego aconsejar en tono prepotente. Para que sea una generación que no existe, resulta curioso que existan consejos uniformes.
Recalco una vez más: desde mi punto de vista, lo que hace generación a la nueva generación no es el estilo ni la ideología, sino las condiciones de producción.
Y recalco: nadie en su sano juicio dentro de las ciencias sociales diría cómo debe, por ejemplo, funcionar una sociedad. Las sociedades funcionan, se las estudia, se detectan sus continuidades y disrupciones, y más o menos ahí finaliza el análisis. Luego, claro, está la opinión del estudioso que incluye categorías como lindo, feo, me gusta, no me gusta. Pero esa opinión está fuera del análisis. En las conclusiones, como mucho.
Y, sin embargo, a la nueva generación intenta imponérsele un deber ser. En ese sentido, me permito una pregunta: vivimos los logros y desaciertos de las generaciones precedentes, la generación setentista (o lo que queda de ella) hasta se encuentra en el gobierno, ¿no va siendo hora de que nos permitan hacer lo que queremos cada uno de nosotros (que no es lo mismo para todos) en lugar de empujarnos a otro fracaso que sólo permitiría otorgarle la disculpa de la reiteración a lo que se hizo?
3 comments 24/09/2007
En celo, el café
Sebastián Lalaurette venía amagando desde hace rato con reseñar En celo. Lo hizo, en forma pormenorizada y atenta. Creo que el balance es bastante bueno. Desde acá, muchas gracias.
Para leer entera, acá.
(ahora, si hay más reseñar de la antología, ya me quedé sin platos del menú)
2 comments 17/09/2007


