Archive for Septiembre 2007

Post larguísimo (lo siento, en serio)

Diego Vecino
26 de septiembre de 2007 12:17
Para: Diego Grillo Trubba
Estimadísimo tocayo, Diego Grillo Trubba;

Bueno, me acerqué el cenicero y me prendí un pucho. Lo lamento sinceramente, porque sólo hago eso cuando tengo que contestar más o menos seriamente a textos hostiles. En principio, te quiero aclarar, mi mail inicial fue con ánimos -como vos mencionas- de “acercamiento civilizado”. Lamento, en ese sentido, que una cosa que fue con buenas intenciones iniciales haya sido tomada sospechosamente o como objeto de sutilezas bélicas. Tenés mi permiso, voy al final de tu misiva y ahora vuelvo, de publicar esta seguidilla de mails según te plazca y en donde lo desees. Como aclaré, era en principio un comentario en tu blog que luego se me alargó por lo que no tenía intenciones de ser privado. Me parecería justo, sin embargo, que aclares qué clase de gesto te hace suponer que podes hacer público correo de otras personas unilateralmente a la par que pedis condiciones a las entrevistas. Y por estas sospechas mías te voy a pedir perdón, pero imagino que están motivadas en tu desconfianza inicial, que no puede menos que promover la mía (pienso: “si va a publicar mi mail, será para hacerme quedar mal”. Así se destierran los gestos de honestidad de los intercambios críticos).
Otra aclaración: la entrevista estuvo antecedida de un “pienso en voz alta”. No es un proyecto en concreto, tampoco se si es realmente significativo hacerlo. Simplemente fue una idea surgida al calor de esa breve escritura. En el mismo sentido, creo que “contactarte civilizadamente” me permite a mi abrir el espectro de mis opiniones y consideraciones. Por lo general uno reconoce la compleja trama de contradicciones que surcan los proyectos culturales cuando efectivamente charla un poco con quienes los impulsan. Vuelvo a lamentar, entonces, tu respuesta monolítica; aunque sin lugar a dudas está fundada en lo que pensas la calidad detestable de tu interlocutor y no te puedo acusar por eso. Espero, sin embargo, que reconsideres como legítimas mis buenas intenciones. No se exactamente en qué medida alguien con un proyecto como La Contrarreforma (mínimo, contradictorio, con más pretensiones de las que debe, aunque con la convicción de que está diciendo efectivamente algo) puede mantener como estrategia de inserción ese tipo de conductas cínicas que me atribuís o, mejor dicho, que desconfías que podría llegar a tener. La corrección estratégico-política me impide comportarme como un puntero de la anti-NNA.
A la par de esto, tu condición de sociólogo; de amigo de Vanoli -ayudante en la cátedra de Lucas Rubinich, uno de los tipos a los que más estima intelectual tengo a fuerza de concurrir a sus clases-, supongo que te otorga una cierta visión, unas determinadas “categorías interpretativas” que te permiten poner en otros terminos (más interesantes, a mi criterio) los debates que surcan el campo literario hoy por hoy, que son muchos. Lo que se dice; currículum atendible o potencial simbólico (prestigio, bah). Por eso también me resulta extraño que me tomes por alguien que, de haber concurrido al Seminario, hubiese intentado acaparar la atención petarderamente. No son mis intenciones, reitero, hacerte quedar públicamente mal sino oponer a tu proyecto político-cultural, otro, que por diversos motivos considero más interesante, pertinente, coherente, o lo que sea. Y oponerlo, a la vez, no cagándote a trompadas ni acusándote de cosas como si fuese una asamblea del PCR; sino debatiendo dentro de ciertos espacios de institucionalidad y ciertos canales legítimos de interlocución. ¿Se entiende?.
Y a esto me refiero cuando digo que no te tomes nuestras críticas (o las mías en particular) a título personal. No es mi intención (la nuestra) ejercer juicios sobre tu calidad ética o tus cualidades individuales; sino apenas hacer crítica (poner-en-crisis) de tus estrategias objetivas de intervención en un campo determinado (objetivo) de saberes y poderes. Digo; “Grillo Trubba es un pelotudo” no es algo que vayas a leer en algún artículo mio. Más bien “Grillo Trubba es la quintaescencia de los lugares comunes de la Nueva Narrativa Argentina”. No tanto en la medida de desprestigiar tu escritura, sino de marcar determinadas pautas estilísticas que, creo, operan en buena parte de esa “Joven Guardia”, y que exceden significativamente las meras “condiciones materiales de producción”.
Y respecto a esto dos cosas: 1) si promuevo ese tipo de crítica (o pretendo promoverla) es, en primer lugar, porque creo que las “condiciones materiales de producción” no son suficientes para explicar esto de la Nueva Narrativa Argentina, como definitivamente no son suficientes para explicar ningún fenómeno social, cultural, ideológico (y esto debes saberlo, porque estudiaste sociología). Al contrario, yo veo ciertas regularidades, tonalidades, constantes estilísticas y de objetos estéticos e intento preguntar “¿por qué?”. Bastante inocente lo mio, no? Pero también saber esto permite entender, en principio, que haya algunos cuentos que sí me gustaron bastante (el de Vanoli, el de Pensotti, el de Oyola) y otros a los que les reconozca una “voz propia” a pesar de no haberme gustado ni un poco (el de Mariasch, el de Daniell, el de Cucurto). A la par, las “condiciones materiales de producción” no bastan para explicar esto, este intercambio: tu posición y mi posición (y digo esto: estoy bastante cerca de muchos escritores de la antología en términos de edad, por lo cual supongo que tus condiciones de producción son análogas a las mias). 2) Asi también se entiende que yo, por ejemplo, te diga en un momento que estoy de acuerdo con que defiendas tus posiciones y tus intereses ante discursos como el de López Rodríguez. Amén de que ambas posiciones me resulten insuficientes (y más que insuficientes, en algunos momentos), creo que es justamente ese tipo de divergencias las que permiten la intervención, la discusión y la pugna y, a la par, abren los resquicios de acción dentro de un campo que, no es cosa nueva, podría estar dominado por un discurso hegemónico único y no dar lugar a debates que no esten contemplados dentro de sus fronteras, digamos, “exegéticas” o “críticas”. Como el diagnóstico que yo hago del campo literario actual (equivocado o no) es en el sentido completamente contrario a ese panorama posible, creo que hay que superar las “condiciones materiales de producción” y abrir el juego en múltiples sentidos. Incluso, considerar los significados que jesuitas guerrilleros (definición de Terranova) piden de la producción de la NNA, tanto como los que propone el trotskismo mala onda más automático.
En estos dos sentidos se entiende mi mail inicial y se entiende también este. Y en la medida en que todo esto va a ir publicado en tu blog; me resultaba necesario aclararlo, sin ánimos de ofensa -de nuevo, soy tan bueno como el payaso It-. Y si seguiste hasta acá este mail (con notable esfuerzo, supongo, porque no soy el mejor explicandome) entenderás por qué es inocente pretender que “se nos deje en paz” o que “cada uno haga la suya”. El campo literario es un entramado de posiciones objetivas y de relaciones entre esas posiciones (relaciones de poder, no?); y en la medida en que uno ocupa alguno de esos lugares tiene que estar en constante diálogo; defendiéndolas o intentando destruírlas, interviniendo constantemente, etcétera (me refiero, por supuesto, a Grillo Trubba y no a La Contrarreforma, porque nosotros no estamos en rigor ahi metidos sino marginalmente y poniendo en juego nuestras mínimas estrategias de inserción, no?). Y entiendo que personalmente estés con las bolas hinchadas pero, bueno -aca voy a pecar de peronista- son las reglas del juego, macho. Sino sos Juanele y te vas a vivir al tigre. Pero entiendo que un recibido sociólogo (o un recibido tanguero) sabrá entender “que nada es amor”; y si hemos seguido con atención a Rubinich; que uno “no hace lo que quiere sino lo puede”. ¿No?. Por eso tampoco puedo aceptar del todo eso de que “cada uno haciendo literatura según sus placeres y/o búsquedas”. En definitiva, uno se pelea en solitario con un texto pero -como vos decis- en determinadas “condiciones materiales de producción”. Las obras de arte, digamos, están hiper surcadas por muchísima variables que de tan complejas ya son oscuras. Pero en alguna medida estas intervenciones, estas peleas y estos mails son un intento medio pragmático de “aprehensión” de esas cadenas causales.
Por eso, espero que se desprenda correctamente de todo esto, yo no te quiero imponer nada. O bueno, no personalmente. Por supuesto, no que a raíz de un mail mio tengas la revelación metafísica y a partir de ahi te vayas a militar a una villa y a producir literatura piquetera (tampoco ese es mi proyecto, eh). Eso sería, también, bastante inocente de mi parte. Al contrario; busco debatir, confrontar e intervenir.
Y, finalmente y sólo a modo de aclaración, las observaciones sobre “escritores buenos” y “escritores malos” no son mías, sino de la Drucaroff en el Suplemento Perfil dedicado a la Nueva Narrativa Argentina (quizás yo me expresé mal inicialmente). Justamente, con el mismo sentido que vos haces las críticas, yo busqué manifestar en que precariedad teórica se encuentran los “apologetas” de la Joven Guardia, que reducen a esos terminos las intervenciones en su favor. Y de qué manera es necesario promover en estos espacios una densidad crítica mayor en la medida de oponer buenas resistencias a proyectos contrarios. De nuevo; yo mencioné que entre López Rodríguez y Tomas daba la sensación de que la “licenciada trotskista” le ganaba la partida sin siquiera espetar alguna afirmación respetable (sin embargo, sí bastante atendibles algunas de ellas). Esto es un problema -en principio- de Tomas, y que el debate se re-abra para mi es bastante saludable. Digo, que el debate se reabra y que vos y todos intervengan un poco más concientemente en él (y que no le dejen el trabajo de “fuerza de choque” al Rufián Melancólico porque se van todos al tacho). Eso es lo saludable y lo que, reitero, celebro. Y por lo que -a la par- te contacté en primer lugar.
Sobre las cosas que quisiste hacer con tu cuento si querés discutimos. A mi no me parece que hayas trabajado con los lugares comunes estéticos de la comedia romántica, sino con los estilísticos de la Joven Guardia. A la par, me parece que no hubo tensión villa 31-Four Seasons, en la medida en que no hay un trabajo socio-político más “estrictamente hablando” de esos dos lugares, sino simplemente escenarios que soportaban la acción (sí, el protagonista dice, “esos putos del For Sisons”, pero no basta creo para hacer jugar una tensión ahi, o al menos una “tensión fundante”, con potencial desestabilizador, que es como tienen fuerza y valor de reflexión estética las “tensiones”, opinión personal). También le hacés decir al protagonista “que si le doy un beso en la primera cita…” y eso ya es un exceso de sitcom, porque un pibe de la 31 no dice “primer cita”. Dudo, en rigor, que tengas “citas” así entendidas jaja. No interpetes, de todas formas, estas breves líneas como una crítica “clasista” porque no es mi intención reducir la literatura a esos términos y supongo -de releer el párrafo- que se puede confundir así.
Saludos
K.
pd. ah, acabo de ver que ya publicaste los mails… bueno… podrías publicar este también, no? Sino yo me encargo. Saludos

1 comment 26/09/2007

Post largo (lo siento)

Recibí el siguiente mail.

Diego Vecino 25 de septiembre de 2007 23:06
Para: “diegogrillotrubba@gmail.com”

Estimado Diego;
Sobre el She’s back baby y sin animo belicoso. Era un comment inicialmente y se me alargó, asi que te va por aca:
Usted sabe que nosotros no somos precisamente fanáticos de la “nueva narrativa argentina”; y sin embargo yo celebro que defiendan sus posiciones ante estos “embates” doctrinarios. Ahora, como armaste estas reflexiones de “primera aproximación” con bastante criterio [las del post], creo que a los troskistas de Razón y Revolución habría que atenderlos un poco más allá de ese esquematismo del que pecan en donde todo es reducible en terminos de izquierdas y derechas. Yo llegué bastante tarde al debate, y de hecho me desayuné hace dos días de lo que pasó hace un año por uno de mis compañeros en la CRR (Javier). Creo que hay algunos argumentos de la “licenciada trotskista” que deberían observarse. Matizados, obviamente, pero en definitiva observarse. Lo del Rufián me parece un error, porque prácticamente ni lee, y creo intuir que va a encontrar en el artículo lo que de antemano ya supone que está; que es un error bastante común cuando se hace este tipo de ejercicios de reflexión. Con eso hay que también tener cuidad: no porque una persona opine como uno significa que esté fundando bien sus afirmaciones… hay que ser críticos hasta de quienes nos defienden (a nosotros nadie, pero bueno, digo). Veremos que pasa cuando se reabra el debate. Si se reabre. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que Razón y Revolución es un proyecto cultural de largo alcance, que produce a la vez literatura y música (bajo el poco feliz epíteto de “piquetero” jaja) y que edita muchos libros fundamentales a muy bajo costo y muy accesibles (esto significa: no es sólo una minita petardeando). Esto también deberían observarlo las editoriales de “nna”, que por lo general tienen precios muy elevados y exclusivos. La Cajita Infeliz, de Sartelli, es un libro de más de 600 páginas que cuesta 30 pesos, clavados. Por otra parte, qué diferencia con el precio del 1:1 (que sale esa plata con la mitad de paginas y “pocket”) o de los libros de Interzona, que son carísimos! Y yo no digo que esto sea un argumento, pero si que es atendible en la medida de intentar al menos captar el “fenómeno” en su gran escala. No se que te parece en lo personal, pero yo creo que es un debate interesante y que hay que darlo con densidad argumental y sentandose a escribir en frio. Lo de Tomas la verdad que no estuvo de lo mejor. Creo que hasta leyendo las dos voces, los artículos rápidos de López Rodríguez parecían más justos; y lo cierto es que no lo eran para nada!Me enteré que te invitaron al seminario de Lucas. La verdad que es un reconocimiento, porque Lucas es un tipo muy prestigioso a la vez que accesible. Me mandé un par de mails con él y me invitó a que vaya porque ibas vos. Je. De la que te salvaste, eh, porque tenía un par de preguntas para hacerte! jaja Creo que Vanoli está en esa cátedra con Lucas, no (si mal no recuerdo)?. Bueno, en realidad te escribía el mail a ver si me podías contar un poco como fue el seminario. Se que tocaron el tema del espacio abierto por las “nuevas editoriales” y los nuevos procesos de reconfiguración del campo literario, o algo símil; pero me gustaría saber que se debatió y también que dijiste vos. No para pegarte ni para armar un post en la contrarreforma, aclaro, jaja, sino por puro interés; o de última para ver qué tenes para decir sobre el asunto. También creo que sería interesante esto: que una revista como nosotros, medio “aparte”, arme eventualmente una serie de entrevistas con gente de la “nueva generación” (pienso Terranova, vos, Vanoli o algun otro de Tamarisco) hablando sobre las nuevas configuraciones del campo literario; en la academia pero más en el mercado, o en ambos -se implican-. Y quizás con ese horizonte en la cabeza es que te escribo el mail. Bueno, me parecee que todavía nadie lo hizo y sería interesante. Por ahora, mucha nueva narrativa pero poco más para manijearla (asi me pareció el Suplemento Perfil donde se habló de ustedes. Drucaroff los ensalza por ensalzarlos, aunque reconoce “todavía estan los escritores buenos mezclados con los malos y tiene que decantar”, bueno, en fin, me voy por las ramas) y poco para reflexionar más críticamente. Reitero el ánimo no-belicoso de este mail (para probarlo, creo que debería decir que espero no se hayan tomado la crítica al 1:1 muy personal. digamos, no es para nada personal).
Saludos y espero tu respuesta.
K.

La Contrarreforma
Crítica cultural y rosca política
http://la-contrarreforma.blogspot.com
www.contrarreforma.com.ar

Respondí el siguiente mail:

Diego Grillo Trubba 26 de septiembre de 2007 0:02
Para: Diego Vecino

Estimado Diego,

antes que nada, gracias por tomarte el trabajo de ponerte en contacto.
voy a responder el mail punto por punto.
me parece que hay una confusión: en la nueva generación cada uno habla por sí mismo, más allá de si conformamos un grupo o no. En lo personal, creo que conformamos un grupo por condiciones materiales de producción y no por cuestiones estéticas. Y aclaro esto porque lo que dije en el blog es, dado que el blog es personal, a título íntimo. No “defendimos”, sino que respondí. Ni siquiera me defendí, sólo respondí. De hecho, y es algo que vengo sintiendo desde hace varias semanas, lo que tengo ganas es de que me -nos, acá corresponde el “nos”- dejen en paz. Digo, que no me digan lo que tengo que hacer, que eventualmente construyan un proyecto alternativo. No muevo un sólo dedo para impedir que alguien cree, y me rompe soberanamente las pelotas que alguien intente poner el palo en la rueda respecto de lo que intentamos hacer. De lo que intento hacer. Sí, se me mezclan la primera del singular y del plural, porque a veces pienso como quien escribe y a veces como quien antologa e intenta armar el proyecto “reservoir books”.
me parece absolutamente válido que creas que hay elementos de la licenciada que deben ser considerados, y me parecería fantástico que los consideres. Ahora, intentar convencerme de que yo debería considerarlos, bueno, es harina de otro costal. Me parece que en esa postura se esconde -y se esconde muy poco- una intencionalidad en cambiar la acción de los demás en vez de elaborar las propias. Y, reitero, y lamento ser lockiano en esta postura, creo que en esto, dado que no se juega la vida de nadie ni se está tratando de destruir a nadie, cada uno debería construir como le parezca. La licenciada constituyendo literatura de acuerdo a sus preceptos, cada uno elaborando literatura de acuerdo a sus placeres y/o búsquedas.
te reitero: no hablo en nombre de grupo alguno, por lo que no puedo opinar acerca de las opiniones del Rufián. Sí te confieso que el dibujo de Marx con boleadoras me resultó divertidísimo.
me parece fantástico que Razón y Revolución edite obras, que produzca y que genere. No me parece fantástico que me diga lo que yo tengo que hacer.
en relación a los precios, es un tema de debate extenso. Obviamente, preferiría que cualquier libro costase menos de lo que cuesta. Sin embargo, tengo como hipótesis que la gente no deja de leer por el precio de los libros sino por otros motivos. Y esto es, sí, materia de un debate extensísimo.
la gentileza de Lucas para invitarme al seminario fue grande, y creo que influyó en parte que soy ex alumno de él, que me recibí justamente con esa materia. E influyó también, claro, mi amistad con Hernán y el hecho de que él es ayudante de cátedra. Fui a una charla amable, a informar cómo se estaba trabajando, por lo que, sí, agradezco que no haya asistido nadie con la intención de boicotear o acaparar la atención.
en relación al seminario, no hablé de las pequeñas editoriales como fenómeno, sino el de la nueva narrativa como construcción de espacio. En lo personal, no creo que una editorial pequeña sea mejor que una grande, y algo de eso va a publicarse en la página “No-Retornable” en un articulito que escribí acerca de literatura y mercado. Se trata, desde mi punto de vista, sólo de mercados distintos.
me llama la atención que quieran entrevistarme para la revista, en especial porque se considera que lo que intento hacer con las antologías es una basura. Me parece que tu mail es un intento civilizado de acercamiento, pero permitime que me reste una sospecha ante el cambio de actitud. Y, dada la sospecha, por supuesto que acepto cualquier entrevista que deseen realizarme, con las siguientes condiciones:
a) se me envía el listado de preguntas;
b) para la publicación se transcribe la entrevista completa;
c) en caso de tener que editarla por cuestiones de espacio, debo aprobar primero la edición.
es la primera vez en mi puta vida que pongo condiciones para una entrevista, creeme. Pero, dado el historial, lo creo pertinente.
me parece que hay una afirmación que es errónea: “todavía están los escritores buenos mezclados con los malos y tienen que decantar”. No creo que suceda tal cosa, sino que cada autor está buscando sus lectores, esos para los cuales es bueno. Quizás, sí, lo que sucede es que eso aún no se ha conformado. Hay un tufillo autoritario muy fuerte en los términos “escritor bueno” y “escritor malo”, muy distinto de “escritor que me gusta” y “escritor que no me gusta”. La diferencia en los términos implica en un primer caso una punición y en otro un gusto. Me asombra leer críticas que, en vez de desentrañar la lógica de los discursos, las eventuales contradicciones internas, las líneas que se traslucen en las narraciones, se apuran por dar con el “bueno”, “malo”, “lindo”, “feo”. En lo personal, me parece poco serio. Y recalco: en una reseña sería absolutamente válido, pero no en un ensayo de tipo crítico. Vos me dirás: “pero entonces vos querés imponer la forma en que se debe hacer la crítica”. En cierto sentido, sí. En cierto sentido, puedo hacerlo con quienes intentan imponerme lo que debo hacer. Es tan sólo demarcar un límite. Personal, por supuesto.
en relación a la crítica publicada sobre Buenos Aires escala 1:1 en Contrarreforma, resalto que al menos en este caso tuvieron el decoro de leer el libro antes que poner a jugar su ingenio acerca de si se trataba de la generación Cris Morena, Jacinta Pichimahuida o Adrián Suar. Si en mi cuento encontraron la quintaesencia del lugar común, lo tomo como que no supe plasmar lo que buscaba, que era justamente jugar con los lugares comunes de la comedia romántica norteamericana y ubicarla en un espacio ajeno como podía serlo la tensión villa 31-Four Seasons, y en ese sentido lo agradezco como forma de orientar a futuro mi escritura.
te envío un abrazo, quedo a tu disposición y aclaro, sí, que tanto tu mail como esta respuesta serán posteados en Los discípulos.

Diego

2 comments 26/09/2007

Buenos Aires, escala 1

“Las comparaciones son banales pero inevitables: el tema de Bs As 1:1 la hace más atractiva que En celo, o al menos más libre: los barrios porteños admiten, en principio, muchas más variaciones que el sexo, que sólo permite las ya conocidas”.
“Como es de esperar, el resultado es relativo, con algunos cuentos muy logrados, otros simpáticos y algunos que son definitivamente un asco.”

La primera reseña de Buenos Aires escala 1:1, que infiere una lectura pormenorizada, proviene de la gente de Contrarreforma. Para leerla entera, acá.

De mi parte, muchísimas gracias por compararme con Linne y Tomas.

2 comments 25/09/2007

She´s back, baby

El año pasado la revista Veintitrés publicó un artículo de una académica que, en lo personal, desconocía, hasta entonces, hasta su nombre: Rosana López Rodríguez. En el mismo hacía referencia a que nadie lee a los nuevos autores, negaba que exista una nueva generación, etc, etc. La nota hizo que el usualmente componedor y tolerante Maxi Tomas le respondiese con vehemencia dos uppercut (perdón si lo escribí mal, el boxeo no es lo mío), siendo el fundamental la columna A la izquierda de la estupidez. El post, a su vez, generó un extensísimo debate -basta pispear la cantidad y longitud de los comments- que se diversificó por varios blogs.
Hoy descubrí que la licenciada López Rodríguez -por favor que se me permita esta irresistible y estúpida chicana: ¿izquierdista de doble apellido?- ha vuelto a las andadas. El Rufián Melancólico descubrió un nuevo escrito de esta licenciada que dice estudiar el fenómeno de la nueva generación y su falta de inserción en el público lector. No sólo eso, el Rufián linkea al artículo El malestar que no tiene nombre, y para leerlo hay que instalarse este modesto y gratuito programita.
Hay cuestiones que plantea López Rodríguez que me resultan paradójicas. No quiero entrar en debate, pero remarco las que creo contradicciones:
a) Se niega la existencia de la generación, pero se la estudia. Ergo, ¿qué corno estudia si no existe?
b) Se dice que la generación no es leída, y al mismo tiempo se rechaza la idea de que el escritor desee ser vendido (lo cual, salvo fotocopias y préstamos, es condición de lectura).
Más allá de esto, hay algo que vengo pensando desde hace varias semanas. El miércoles pasado Lucas Rubinich me invitó a una clase de su materia en la facu de ciencias sociales, y redescubrí con placer la mesura de las opiniones y la no imposición de las visiones.
En lo personal, no me parece mal que López Rodríguez desee que la literatura sea un elemento político que tienda a crear elementos que hagan a lo revolucionario, que sea de izquierda. Digo: no me parece mal, y me parecería muy pero muy bien que escriba ella de acuerdo a ese precepto. Lo que me resulta violento es que el hecho de que alguien escriba de otra forma, con otra búsqueda, se transforme en una acusación, en una especie de pecado, en algo que el autor tiene que justificar ante la mirada de un Otro con Autoridad, que por demás es furibundo.
Si algo me llama la atención de la crítica literaria, al provenir de otro campo, es la vehemencia de la crítica. Hay quien se enoja tanto con algo que no le gusta que pareciera sentir que lo que se escribió se escribió así para joderlo, para indignarlo. Y, entonces, surge la voz firme que indica “no es por ahí, es por allá”. Esto último, que podría ser un consejo benevolente de padres o abuelos, se transforma en un imperativo categórico de tono autoritario. En algunos casos se toman el trabajo de analizar -lo cual, desde mi punto de vista, está muy bien-, para luego aconsejar en tono prepotente. Para que sea una generación que no existe, resulta curioso que existan consejos uniformes.
Recalco una vez más: desde mi punto de vista, lo que hace generación a la nueva generación no es el estilo ni la ideología, sino las condiciones de producción.
Y recalco: nadie en su sano juicio dentro de las ciencias sociales diría cómo debe, por ejemplo, funcionar una sociedad. Las sociedades funcionan, se las estudia, se detectan sus continuidades y disrupciones, y más o menos ahí finaliza el análisis. Luego, claro, está la opinión del estudioso que incluye categorías como lindo, feo, me gusta, no me gusta. Pero esa opinión está fuera del análisis. En las conclusiones, como mucho.
Y, sin embargo, a la nueva generación intenta imponérsele un deber ser. En ese sentido, me permito una pregunta: vivimos los logros y desaciertos de las generaciones precedentes, la generación setentista (o lo que queda de ella) hasta se encuentra en el gobierno, ¿no va siendo hora de que nos permitan hacer lo que queremos cada uno de nosotros (que no es lo mismo para todos) en lugar de empujarnos a otro fracaso que sólo permitiría otorgarle la disculpa de la reiteración a lo que se hizo?

3 comments 24/09/2007

En celo, el café

Sebastián Lalaurette venía amagando desde hace rato con reseñar En celo. Lo hizo, en forma pormenorizada y atenta. Creo que el balance es bastante bueno. Desde acá, muchas gracias.

Para leer entera, acá.

(ahora, si hay más reseñar de la antología, ya me quedé sin platos del menú)

2 comments 17/09/2007

Previous Posts


Fotos de Flickr

Flyer Taller Literario 01

Tapa+In+Fraganti

Discipulos

More Photos

De qué se habla

90s Buenos Aires Escala 1:1 En celo In fraganti La Joven Guardia Lecturas Libros Los amigos Lost Mondadori Reservoir Books Pelis Personales Reseñas Perfil Roberto Fontanarrosa Series Stephen King Uncategorized

Lo que dijeron

marco tulio aguilera en Chapeau
marco tulio aguilera en Chapeau
Tunguska en En celo: La manada ignora…
EL en CARNIVALE (Miniserie), de Dani…
caroline en HOUSE M.D., de David Shore y B…

Lo último

Los best-seller

Nadie resiste el archivo

Blogroll

¿A qué estamos hoy?

Septiembre 2007
L M X J V S D
« Ago   Oct »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Top Clicks