Archive for Noviembre 2006
THE BLACK DAHLIA, de Brian De Palma
Dicen que las comparaciones son odiosas. Para hablar de la nueva película de Brian de Palma resulta imprescindible comparar. Seré odioso, entonces.
Primero, debe compararse a Brian de Palma con Brian de Palma. Director prolífico, de Palma es también polifacético e irregular. Realizó obras casi perfectas (“Body double”, “Scarface”, “The untouchables” -que, si no me equivoco, fue la primera que inició la serie de adaptaciones de series de televisión a la pantalla cinematográfica-) y otras que resultaba casi insoportable ver hasta el final (“Snake eyes”, por ejemplo). Quizás pueda detectarse un punto de quiebre en la obra de De Palma en el momento en que comienza a considerar que se le adeuda un Oscar (fenómeno que hizo que Scorsese realizara “The age of innocence” o “The aviator” y que Tim Burton, con muchísima mayor suerte, se abocara a “Big fish”) y dirige “The bonfire of vanities” o “Casualties of war” que, sin ser malas, no tenían nada que ver con la obra precedente. Movimientos en falso que lo llevaron a intentar jugar sobre seguro (“Carlito´s Way”, que no está mal) y a hacer concesiones al mainstream (“Mission to Mars” -abominable- o “Mission: impossible” -no casualmente la peorcita de las tres que se hicieron hasta el momento-) que también le salieron mal. Obcecado, de Palma consideró que el problema era que el modo de producción norteamericano no lo comprendía y comenzó a producir en Europa. “Femme fatale” lo único que tenía de genial era el avance publicitario que mostraba toda la película en fast forward. Y, ahora, de Palma intenta jugar una vez más sobre seguro, o quizás debería decirse: sobre más seguro. James Ellroy es un escritor reconocido -sin lugar a dudas, el mejor autor de policiales de las plumas vivientes- y el tema de la Dalia Negra nunca fue resuelto, por lo que tiene morbo. Entonces, con producción europea -porque, según él, ellos sí saben apreciarlo-, de Palma hace “The Black Dahlia” de capa caída. Casi, podría decirse, una última jugada para recuperar el prestigio perdido.
La otra comparación indispensable es con “L.A. Confidential”, de Curtis Hanson. Y ello no por el director (cuya obra precedente y posterior hace suponer que cuando se filmó ésta se produjo algún pequeño milagro que le desatrofió las arterias cerebrales) sino porque en “L.A. Confidential” también se adaptaba una novela de Ellroy, y porque el resultado había sido superlativo. Hanson, entonces, había optado por un elenco de casi desconocidos (a excepción de Danny De Vito y de Kevin Spacey, que tenían presencias menores) para enfocar la atención del espectador en la historia. Porque la historia era potentísima, y supo sacarle el jugo. Si algo tiene de virtuoso la prosa de Ellroy es que, en general, nunca hay un único protagonista, sino que los destinos de dos o tres personajes principales -con vidas y “casos” paralelos- suelen desembocar en el último tramo de la obra para que todo cuaje y cobre sentido a partir de la violencia. Y eso quedaba a la vista en “L.A. Confidential”.
De Palma, por el contrario, en “The Black Dahlia” opta (¿opta él o se lo imponen los productores o consigue convencerlo una estrellita en ascenso?) por centrarse en Bucky Bleichert (Josh Hartnett, a quien no le vendrían mal algunas clases de actuación) y utiliza el tono de policial negro con narrador en off -que, si mal no recuerdo, en “L.A. Confidential” estaba ausente, o reducido a presencias por demás esporádicas-, como si Hartnett fuera Bogart. Y, seamos sinceros, Hartnett no es Bogart. Por lo tanto, primera afirmación: “The Black Dahlia” podría ser (mucho) mejor de lo que es. Pero, segunda afirmación: “The Black Dahlia”, pese a las críticas que la destrozaron, está bastante bien.
Irónicamente, los puntos más altos de la película no hacen referencia a De Palma sino a Ellroy, quien con sabiduría utiliza el caso de la Dalia Negra (una actriz porno que es brutalmente asesinada) para trabajar acerca de la violencia sobre las mujeres. Porque si en “L.A. Confidential” lo que subyace es la conformación del poder, de la mafia californiana, en “The black Dahlia” lo que importa es qué les sucede a las mujeres bajo el peso de los hombres. Y, en general, no es nada bueno.
Si dejamos de lado los caprichos de De Palma -injertar sus planos secuencia larguísimos, pero sin sentido dramático como en, por ejemplo, “Carlito´s Way”-, sus intentos por reivindicarse -en vano, y no lo necesita-, lo que queda es una historia dura, triste, inteligente que, quizás, mereció haber tenido mejor suerte (que no estuviera Hartnett en el elenco, por ejemplo, pero claro: hay que recaudar, y la única forma de que las chicas acompañen a sus parejas al cine a ver una película como esta es si el protagonista es lindo).
Pero que, seguro, no está mal.
Add comment 20/11/2006
LJG a la cubana
Pese a que no se menciona ni el título ni a Maximiliano Tomas, el antólogo, de acuerdo a este artículo parece que La Joven Guardia continúa viva, ahora con publicación en Cuba.
Ojalá manden algunos ejemplares para los autores y, por qué no, alguna invitación para visitar la próxima Feria del Libro, en febrero, a la que se hace referencia.
Add comment 02/11/2006


