Archive for Septiembre 2006
Retiro
El inefable Juan Terranova prepara lo que es una gran idea: una antología de jóvenes narradores que se abocan a los distintos barrios porteños. El que me tocó en suerte es Retiro, y ya lo terminé y lo envié. Por lo que pude pispear, la antología será piola, además, en juntar autores con estilos diversos -narrativa, poesía y hasta ensayo- para acercar la reina del Plata a la voz de nuevas generaciones. Habrá que esperar, entonces, a que vea la luz. Avisados.
Add comment 11/09/2006
VECINOS
(cuento publicado en el suplemento Cultura del diario Perfil, el 3 de septiembre)
Carpi, descubrí al llegar, poseía un único odontólogo: Vittorio, el anciano que había buscado quién lo reemplazaría cuando se jubilase, y por eso había aceptado el currículum que yo le había enviado desde Rosario.
La adaptación fue sencilla: me dedicaba a ayudarlo en la atención de los pacientes, con los que principalmente debía arreglar dentaduras postizas.
Carpi, como tantos pueblos italianos, está compuesto casi en su totalidad por ancianos.
***
El día en que se origina esta historia llegué, me bañé y, sólo cubierto con la toalla, encendí el equipo de música. Introduje el compact disc en el equipo, y mientras me ubicaba en el sillón la canción que deseaba llegó a mis oídos:
-Detrás de las paredes que ayer te han levantado espero que respires todavía.
Sentí que estaba de nuevo en Rosario, que mi vieja preparaba unas milanesas a la napolitana, que los chicos iban a pasar a buscarme para ir a bailar.
Apagué el equipo de música, que calló con las palabras:
-Y rasguña las piedras.
Desde la casa vecina, la canción continuó:
-Y rasguña las piedras hasta mí.
Descubrí, entonces, que había otro argentino en Carpi.
***
Como casi todas las tardes, al volver a casa pasé por el almacén para comprar prosciutto.
Mientras preparaba el paquete, la mujer que atendía el negocio le comentó a su marido:
-¿Has visto que los dos argentinos siempre vienen casi a la misma hora?
Como al pasar, pregunté si había otro argentino en el pueblo.
-¿Usted no lo sabía?
Y supe que nada volvería a ser como antes.
***
Comencé a espiar día y noche la casa donde vivía el otro argentino. Al caer el sol, me sentaba tras las cortinas con las luces apagadas, y pretendía esclarecer movimientos en la casa vecina.
En vano.
***
Cada vez que introducía el mismo compact, el acontecimiento se repetía:
-Detrás de las paredes…
-…que ayer te han levantado…
-…espero que respires…
-…todavía.
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Una tarde en que junté coraje fui hasta su casa y golpeé la puerta: lo único que pretendía era aclararle que no deseaba tener una relación con él, que el ser argentinos no presuponía una futura amistad, más bien todo lo contrario. Quizás, supuse, le explicaría que mi único interés era dejar atrás cuanto antes mi país de origen y todo lo que se relacionara con él.
Sin embargo, nadie respondió.
***
Renuncié al trabajo.
***
Una de las ventajas de Carpi es que en general las casas tienen chimenea. Arrojé el compact de Sui Generis en el hogar, y pude ver el rostro de Nito Mestre y el de Charly García que se chamuscaban, el metal que chillaba antes de entregarse al silencio.
***
Una tarde pude ver al otro argentino: golpeaba la puerta de mi casa, y aguardó a que respondiese. Debía tener mi edad, mi estatura, ropas similares.
Mientras él aguardaba mi respuesta, sólo atiné a esconderme tras el sillón del comedor.
***
¿Cuánto tiempo pasé en ese estado? Puede que hayan sido días, pero no descarto que se trate de semanas. En algún momento deseché la idea de que podría rehacer la vida que mi país de origen había destrozado sistemática, pacientemente.
Tomé el revólver que Vittorio me había regalado cuando llegué a Carpi –por seguridad, aunque acá nunca pasa algo que lo merezca, había dicho-. Caminé hasta el comedor.
Sólo había una posibilidad para escapar de mi pasado.
Allí, frente a la ventana tapiada, llevé el revólver a la sien y cerré los ojos.
Y fue entonces que sentí el golpe seco, atroz, del disparo en la casa de al lado.
Add comment 04/09/2006


