El extraño mundo de Jack
14/08/2006
(publicado en el suplemento Cultura del diario Perfil, el 13 de agosto del 2006)
HASTA QUE TE ENCUENTRE
Autor: John Irving
Género: Novela
Otros libros del autor: El mundo según Garp, Un hijo del circo, Una mujer difícil.
Editorial: Tusquets Editores, $88.
Cada novela de John Irving es, de acuerdo a las reglas de mercado literario imperantes, muchas novelas. Por un lado, son mucho más extensas que el promedio de lo que se publica –Hasta que te encuentre tiene 1020 páginas-; pero, por otro lado, están estructuradas en partes que pueden funcionar como compartimientos independientes. La imaginación de Irving es más que abundante, y cuando aborda una historia lo más usual es que se trate de muchas historias que salen disparadas a partir de esa excusa inicial.
En el caso de Hasta que te encuentre, el argumento central es la historia de Jack Burns, hijo de una tatuadora profesional, que fue abandonado por su padre incluso antes de nacer. Lo que en otros autores hubiese remitido a una historia sólo centralizada en la influencia en la vida de Jack de ese padre ausente –según la mitología que pronto le enseñan, William Burns es un gran mujeriego, atractivo por demás, que gusta de tatuarse fragmentos de partituras que lo conmuevan (así conoce a Alice, la madre de Jack), y que cada vez en que una relación deja de interesarle se marcha y cambia de ciudad, para pronto reincidir en sus errores con las mujeres-, en Irving es apenas la columna vertebral de la trama. Se cuenta, así, desde la infancia hasta que se resuelve esa presencia fantasmal, pero para ello se narra con lujo de detalles y notoria riqueza de personajes secundarios cómo Alice y Jack –en ese momento con apenas cuatro años- van a Europa en busca del padre (primera parte del libro), cómo Jack es educado en una escuela a la que sólo asisten mujeres (segunda parte), cómo luego va a un secundario mixto y sus relaciones con las mujeres se complejizan (tercera parte), cómo se entrega de lleno a su vocación actoral (cuarta parte) y cómo, hastiado de los problemas que lo acosan, decide enfrentarse a sus propios fantasmas (quinta y última parte). En cierto sentido, podría decirse que John Irving no sólo narra historias: inventa vidas en forma ardua y detallada.
Uno de los elementos que se repiten a lo largo de toda la obra de Irving es la importancia del sexo en la vida de sus personajes. Como si se tratase de un disciplinado seguidor de Freud, la forma en que sus protagonistas se enfrentan al sexo determina cómo se enfrentan a la vida. Eso sucedía ya en la excelente El mundo según Garp –primera novela de Irving-, y aquí también está presente. Así, a medida que se avanza en la lectura de Hasta que te encuentre resulta posible enterarse de cómo Jack Burns, apenas un niño, tiene su despertar sexual. Despertar que, por cómo se da, es más un sacudón que le dan las mujeres que lo rodean –Emma, una compañera de estudios mayor que él; la señora Machado, el ama de llaves- que el resultado de su desarrollo hormonal. Jack es atractivo desde pequeño, y todas las mujeres le indican que será tan exitoso con el sexo opuesto como lo fue su padre. Sentencia que a Jack, por cierto, le resulta una carga insoportable.
Las relaciones que Jack establece en su vida son principalmente con mujeres: su madre, Emma, la señora Machado, algunas profesoras –de las cuales él se enamora, o que se enamoran de él-, novias, la pareja de su madre, incluso cuando elige comenzar terapia lo hace con una mujer. Si algo resulta envidiable en la prosa de Irving, es que cuando aborda psicologías femeninas resultan creíbles: las mujeres que pueblan –o, en la vida de Jack Burns, deberíamos hablar de superpoblación- las páginas de Hasta que te encuentre, son todas distintas entre sí, cada una presenta (al menos) un matiz diferente de la otra. Seres complejos y complicados a la vez, las mujeres de Irving son tan misteriosas como atractivas, lo cual no suele darse en literatura cuando se trata de escritores masculinos.
William, el padre de Jack, muy por el contrario, en la mayor parte de la novela es un personaje caricaturesco, unidimensional, sólo construido por Jack a partir de las advertencias femeninas sobre ese hombre que parece haber descubierto sus debilidades con maestría. Sobre el final, por el contrario, Irving demuestra que no sólo es un gran creador de personajes femeninos, sino que también William Burns merece estar en la memoria del lector incluso mucho tiempo después de haber terminado el libro.
Voluminosa, potente, irregular (lo mejor del libro son las segunda, cuarta y quinta partes, mientras que la primera y la tercera son notoriamente inferiores), rica tanto desde el punto de vista imaginativo como desde la construcción psicológica de personajes, Hasta que te encuentre muestra a un John Irving en su mejor estado. Lo que equivale a decir que está más parecido a Charles Dickens que nunca; lo cual, por cierto, de seguro Irving consideraría un elogio.
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