Archive for Abril 2006
De Dios, las inundaciones, Pekerman y Agüero
Supongamos que Dios existe.
Hay un chiste que es más o menos así (era gráfico, lo leí hace mucho y era de un dibujante mexicano del que no recuerdo el nombre):
En un pueblito en el que suelen arreciar las inundaciones, hay un tipo muy devoto. Un día, el río comienza a crecer unos centímetros. Uno de los vecinos le dice al tipo:
-Parece que viene la inundación. Yo, por las dudas, me voy a ir a lo de mi hermano, en el pueblo vecino.
Y el tipo responde:
-Yo, en cambio, no. Rezaré. Soy muy devoto, y Dios me protegerá.
El tipo se encierra en su casa, y comienza a rezar. Mientras tanto, la crecida del río ya no son unos centímetros sino metros: ya comienza a tapar las calles aledañas. El municipio forma entonces cuadrillas para ayudar a los vecinos a retirarse. Cuando le dicen al tipo, éste contesta:
-No, muchas gracias. Soy devoto, rezaré y Dios me protegerá.
Los del municipio insisten, pero nada. El tipo reza, y el río sigue su crecida hasta cubrir con una pátina las calles del pueblo. Es entonces que pasa un vecino en bote, y se ofrece a llevarlo consigo, a lo que el tipo responde:
-No, vecino, muchas gracias. Yo tengo fe en Dios, él me protegerá.
Más rezos, más crecidas. Una lancha de prefectura pasa a ver los descalabros del río que ya llega a la altura de la mitad de las casas, y se lleva la sorpresa de que el tipo está sentado en el techo, rezando. Le dicen por el megáfono que se suba a la lancha, a lo que el tipo dice:
-Les agradezco, pero no. Yo rezo, y Dios me protege.
Los de prefectura se van, y en pocas horas -horas en las que el tipo sigue rezando para que Dios lo proteja- el agua crece hasta la altura de los techos de las casas. En los cielos se escucha el corcovear de un helicóptero, que cuando ve al tipo solo, en el techo, se acerca y le arroja una escalerilla. El tipo, nervioso, les grita:
-¡Ya dije que la única protección que acepto es de Dios!
Patea la escalerilla, el helicóptero se marcha. En dos horas, la crecida cubre al tipo, que no sabe nadar y se ahoga. En forma casi automática, el devoto va a parar al cielo. Cuando llega, furioso, pide hablar con Dios. San Pedro, temeroso, le cede el paso, y una vez que el tipo está frente a Dios le grita:
-¡Pero escuchame, la puta madre! ¡Siempre fui devoto, cumplí todos los mandamientos, fui todos los domingos a misa, recé como un descosido! ¡Y vos me lo agradecés ahogándome en el río!
Dios lo mira unos segundos en silencio. Luego, se encoge de hombros:
-A ver, querido, repasemos el asunto. Te mandé un vecino de a pie, la cuadrilla del municipio, el vecino en bote, la lancha de prefectura y un helicóptero. Ahora, si vos no te querías salvar…
Resulta plausible hacer un paralelismo entre ese chiste y la realidad. Supongamos, como dije al comienzo, que Dios existe. Veamos entonces sus señales: a) Messi se lesiona; b) ¡Aimar contrae meningitis!
Mi pregunta, entonces, es: ¿cuántas señales necesita Pekerman para tomar conciencia de que debería convocar a Agüero?
Y a quien crea que mi devoción por Independiente nubla mi visión, le respondo: es cierto.
2 comments 22/04/2006


